Los cambios que se producen en las rutinas habituales de una persona que se le diagnostica diabetes son altos y variados. Aunque hay pacientes que lo asumen desde un primer momento, hay otros que, cuando debutan, piensan que su vida ya no será igual y que la enfermedad para ellos va a suponer un auténtico lastre. Sea la reacción que sea, hay que mostrarles apoyo para que puedan asumir de la mejor forma posible la enfermedad.

¿Tienes alguien cercano con los niveles de azúcar descontrolados? Te cuento cinco consejos prácticos para poder dar apoyo psicológico a pacientes diabéticos.

Con apoyo, la enfermedad es más fácil

Aunque muchas veces no lo veamos, si un paciente diabético recibe el apoyo de su entorno más cercano, asumirá mucho más rápido la enfermedad y conseguirá adaptar sus hábitos a su nueva forma de vida.

Aceptación de la enfermedad

En los casos de que el paciente no acepte de la mejor forma la enfermedad, y también en los casos de que sí, debéis trabajar para poder darle la vuelta a la situación y conseguir que, poco a poco, vaya asumiendo su nuevo estilo de vida. Para ello, apoyadle y darle ánimos para que vea que no va a estar solo. Es lo primero que se debe hacer para que él empiece a gestionar rápidamente la diabetes.

Siempre con normalidad

Aunque le debes prestar atención para que no se sienta solo, no te excedas. Él tiene que ver que su situación no está condicionando a su entorno, por ello, aunque le apoyéis, hacerlo con normalidad para no agobiarle. Haced que vea que puede valerse por sí mismo y que va a poner contar con vosotros para todo aquello que necesite.

Adecúa en lo posible tus hábitos

Si vivís con una persona diabética que acaba de debutar, es recomendable que poco a poco vayáis adaptando algunos aspectos de vuestra vida a él. Por ejemplo, las comidas son un punto importante; es aconsejable que apliques en tu día a día una dieta variada, sana y equilibrada, que aparte de favorecer a tu salud, su conteo de hidratos de carbono va a ser mucho más sencillo.

Aprende a gestionar su enfermedad

Un descontrol de los niveles de glucosa puede darse de una manera rápida e inesperada. Por ejemplo, cuando se produce una hiperglucemia los síntomas suelen ser silenciosos y en muchos casos, hasta que ocurre, no se nota. Para que no se agobie, podéis aprender vosotros también a gestionarla y a aplicarle remedio; así se sentirá más seguro porque sabrá que podéis echarle una mano.

¡Siempre positivos!

Aunque es algo lógico, siempre está bien recordarlo. La actitud positiva que muestre su entorno se le contagiará y el volverá a volver a mostrar felicidad porque habrá asumido su nueva forma de vida.