Ser diabético implica que el organismo no es capaz de generar y/o asimilar la insulina. Y, como consecuencia, los niveles de azúcar en sangre aumentan, pudiendo provocar diversos problemas para la salud, como puede ser la tiroides.

La tiroides es una glándula situada en el cuello, cuya función principal es regular el metabolismo. Pero, si esta función no se lleva a cabo correctamente, puede acabar repercutiendo de forma negativa sobre el control de la diabetes. Por lo tanto, se vuelve más importante conocer las consecuencias de la diabetes.

En definitiva, diabetes y tiroides pueden acabar relacionándose si no se toman las medidas oportunas. Por eso, en este post, hablamos sobre cómo podemos detectar si la tiroides está afectando a la diabetes y cómo tratarla.

Diabetes y tiroides: cómo saber si padeces de tiroides

Reconocer la tiroides no es algo complicado, ya que con un análisis de sangre podemos ser capaces de detectar el trastorno tiroideo. Pese a ello, existen una serie de síntomas que pueden alertarnos de esta situación y, por tanto, que sean el desencadenante previo a realizarse las pruebas de sangre.

Síntomas de la tiroides

Entre los síntomas que pueden hacerte ver que sufres tiroides se encuentran:

  • El cansancio y la fatiga.
  • Pérdida o aumento de peso descontrolado.
  • Cambios de humor constantes.
  • Dolores musculares por todo el cuerpo.
  • En el caso de las mujeres, problemas para quedarse embarazadas.
  • Sensación corporal de frío.
  • Problemas en uñas, cabello y piel.
  • Estreñimiento.
  • Problemas de concentración.
  • Dolores de garganta e hinchazón del cuello.

Si sientes que mucho de estos síntomas se dan en tu cuerpo, realiza una consulta con tu médico para que determine las pruebas y cómo saber si padeces de tiroides.

Cómo afecta la tiroides a los diabéticos

Diabetes y tiroides tienen especial relación porque, dadas las características de las personas diabéticas, existe un mayor riesgo en nosotros de desarrollar los trastornos relacionados con la tiroides. El motivo de esto, es porque la función anormal de la glándula repercute sobre el control del azúcar en sangre.

Los dos tipos de tiroides que pueden aparecer son el hipertiroidismo y el hipotiroidismo y, en función de cual desarrollemos, sus efectos sobre la diabetes serán diferentes.

Tipo de tiroides: hipertiroidismo en la diabetes

Este tipo de tiroides está relacionado con las dificultades de poder controlar el azúcar en sangre y la necesidad del cuerpo de conseguir mayores niveles de insulina.

El hecho de desarrollar hipertiroidismo si somos diabéticos, hará que el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas aumente. Ya que, el hipertiroidismo, es el causante de una frecuencia cardíaca alterada, lo que se podría traducir en ritmos cardíacos anormales.

Si el hipertiroidismo se prolonga, puede provocar otro tipo de problemas como la osteoporosis, neuropatías periféricas, e incluso pérdida de la concepción del tiempo y el espacio.

Tipo de tiroides: hipotiroidismo en la diabetes

Sufrir este tipo de tiroides no tiene por qué alterar los niveles de azúcar en sangre, de hecho, rara vez lo hace. En cambio, el hipotiroidismo en la diabetes ve reducida la producción de hormonas, por lo que el funcionamiento de nuestro metabolismo se va frenando.

Si desarrollamos hipotiroidismo durante la diabetes, éste viene acompañado de anomalías en los niveles de lípidos en la sangre, potenciando el desarrollo de colesterol.

En el caso de la diabetes tipo 2, estos cambios pueden verse agravados y podrían acabar significando problemas cardíacos y/o derrames cerebrales.

Tratamiento de la tiroides en los diabéticos

Diabetes y tiroides, por tanto, como hemos visto, están totalmente relacionadas.

Pero, por suerte, la tiroides puede tratarse. Aunque, en ocasiones, este tratamiento suele ser a largo plazo e, incluso, de por vida.

Todo ello dependerá del tipo de tiroides.

Tratamiento del hipertiroidismo en la diabetes

Cuando diabetes y tiroides están relacionadas con el tipo de tiroides de hipotiroidismo, el tratamiento tiene diversas alternativas. Éstas irán determinadas por la causa del trastorno.

  • Los tratamientos antitiroideos orales son efectivos para controlar la fabricación de la hormona tiroidea. Para llevar a cabo un control mayor, este tratamiento requerirá de análisis de sangre periódicos.

  • Otra alternativa para tratar el hipertiroidismo es la terapia de yodo radioactivo o la cirugía. Ambas opciones podrían acabar definitivamente con el problema de tiroides.

Tratamiento del hipotiroidismo en la diabetes

El tratamiento para este problema de tiroides consiste en introducir la hormona tiroidea que falta. A través de una serie de pruebas que determinarán la dosis correcta, el tratamiento que seguirás será la toma de una pastilla que contenga la hormona tiroidea.

Con este tratamiento, deberás esperar al menos unos meses para resolver tu problema de hipotiroidismo. Y, en algunos casos, como hemos comentado antes, el tratamiento será para siempre.
Ahora que ya conoces la relación entre diabetes y tiroides, cómo saber si padeces de tiroides y sus tipos y cómo podría afectar a tu organismo su aparición; no dejes de lado el control rutinario de tu diabetes y descarga gluQUO.

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