¿Cómo ayuda la risa y el buen humor en tu diabetes?

En diferentes ocasiones hemos hablado sobre la aceptación de padecer diabetes ya que es uno de los primeros pasos para poder gestionar adecuadamente nuestra enfermedad. Si, desde que debutamos, aceptamos que tenemos que convivir día a día con ella y nuestro humor no decae, podremos llevar un riguroso control y podremos evitar tener que sufrir otras complicaciones más graves. Por ello, hoy hablamos de cómo la risa y el buen humor son fundamentales para nuestra diabetes. ¡Atentos!

Buen humor, mejor salud

Tener siempre una sonrisa en la cara nos ayuda enormemente en nuestras relaciones con los demás. Estar de buen humor hace que los problemas del día a día se afronten de una manera diferente, evitando así situaciones de estrés que conduzcan a empeorar los contratiempos cotidianos. Diferentes estudios han demostrado como la risa relaja a las personas y ayuda a evitar los efectos negativos de las situaciones nerviosas. Además, este estado nos facilita el conocernos a nosotros mismos, logrando que aceptemos nuestros problemas y haciendo que los mostremos al resto como algo normal.
Estar contento y riéndose continuamente no solo mejora nuestra comunicación con los que nos rodean, también tiene connotaciones muy positivas en nuestra salud. El buen humor ayuda a estimular nuestro sistema inmunológico, aumentando la actividad de las células protectoras; reduce la presión arterial; estimula los cambios químicos del cerebro, evitando los efectos negativos del estrés; ayuda a quemar calorías; y además estimula la liberación de endorfinas, mejorando el estado de ánimo (como si practicásemos gran cantidad de ejercicio.)

Y en la diabetes… ¿también influye?

¡Claro que sí! Tener una risa contagiosa y tener un buen estado anímico, influye mucho, y bien, en la evolución de la diabetes. ¿No sabes por qué? ¡Te lo contamos! Cuando debutamos como diabéticos, o con el paso del tiempo, la adaptación de nuestro estilo de vida a la nueva situación y la gran atención que hay que prestarle, hace que haya personas que les cueste aceptar la nueva realidad o que se cansen de gestionar correctamente la enfermedad y no apliquen los hábitos necesarios para tener controlados los niveles de azúcar en el cuerpo. A parte de que una mala gestión puede desembocar en otras complicaciones mucho más graves, muchas veces, el desánimo continuo de algunas personas acaba convirtiéndose en una depresión. Es por este motivo, si tenemos buen humor, conseguiremos aceptar cuanto antes que somos diabéticos y empezaremos a cuidar la diabetes desde el primer día sin descuidarla en ningún momento. La felicidad reduce el dolor y ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre.¿Y tú? ¿Aún no perteneces al club de las personas con buen humor? Venga, cambia esa actitud y únete, aceptamos a todos los que se quieran sumar, porque, ya has visto, tener un buen estado anímico ayuda enormemente a la diabetes.

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