Perros de asistencia, el mejor amigo del diabético

La diabetes tipo 1, también conocida como diabetes juvenil, se diagnostica principalmente en niños y jóvenes. Cuando la enfermedad se detecta cuando somos bebés, nuestros padres tienen más responsabilidades aún que cualquier otro, al afectar en una edad tan prematura. ¿Eres padre y no puedes perder de vista a tu hijo? ¡Hay solución!

Preocupación de los padres

Todos, a medida que vamos creciendo, sabemos cuándo nuestro nivel de azúcar en sangre no es el correcto y detectamos si estamos sufriendo una hipoglucemia o una hiperglucemia. Detectar estas situaciones, mientras un bebe duerme, es una tarea difícil (aunque la medición continua de glucosa cada día nos ayuda más con esto) y hace que muchos padres tengan que pasar la noche en vela haciendo controles continuamente, hecho que eleva significativamente las preocupaciones que cualquier hijo pueda dar.

Un bebe recién nacido, al estar formándose neuronalmente, necesita grandes cantidades de azúcar para poder realizar este proceso. Por ello el riesgo de sufrir una hipoglucemia cuando somos pequeños es mucho más alta. Además, en caso de que no se nos detecte a tiempo, la situación puede convertirse en algo muy grave.

Perros de asistencia para la gestión de la diabetes

En los últimos años, con el objetivo de que los padres de niños diabéticos puedan descansar sin temer por la salud de sus hijos, se están entrenando a perros capaces de detectar cuándo se producen cambios significativos en las glucemias y así alertar de la situación. Un ladrido, una postura o una acción específica del animal, puede ser la señal de alarma. Estos perros se convierten en los guardianes de los pequeños diabéticos, ya que están pendientes de cualquier cambio durante toda la noche despertándose cada cierto tiempo para comprobar que todo vaya bien y convirtiéndose en una pieza clave de la gestión de la diabetes en la vida de esas familias.

Los perros más utilizados para este tipo de asistencia son los labradores, o los cruces de labrador y bretón. El motivo es muy sencillo: son perros nobles, sociables e inteligentes con una gran capacidad olfativa.

¿Cómo se adiestran?

Una de las grandes dudas sobre este gran avance en la diabetes infantil es cómo estos perros son capaces de detectar si estamos sufriendo una descompensación de nuestros niveles de azúcar, pero está demostrado que es una prevención real y eficaz. Para adiestrar a estos perros, los especialistas utilizan una gasa empapada con sudor, saliva y aliento del diabético, próximo dueño del can, sufriendo un caso de hipoglucemia. Una vez que tienen la muestra, la guardan en una bolsa de plástico que se recubre con una toalla guardándola después en una caja. A partir de este momento, empieza el ‘juego’.

Al animal se le ponen tres cajas diferentes y después de los ensayos, consigue adivinar a la primera donde está la muestra. Aunque parece algo sencillo, es un proceso bastante complejo, ya que utilizan varios modelos del futuro usuario, que contienen diferentes niveles de azúcar en sangre. De esta manera, el perro sabe detectar cuando nuestro azúcar se está descompensado, a través de su olfato, y sabe en qué momento tiene que dar la voz de alarma.

Ayuda para los adultos

Ciertamente, los perros de asistencia son una gran ayuda para nuestros padres a la hora de llevar un control de nuestra diabetes cuando todavía no lo podemos hacer por nosotros mismos, ya que de esta forma ellos y nosotros vivimos con más tranquilidad, pero también se convierten en un gran aliado para los diabéticos cuando nos vamos haciendo mayores.

A medida que cumplimos años y conforme vamos envejeciendo, es habitual que a los diabéticos nos cueste más gestionar nuestra enfermedad, especialmente si se vive solo. La diabetes en la tercera edad implica dificultades en el manejo de la enfermedad, incluso cabe la posibilidad de perder la autonomía para hacerlo. Por ello, los perros de asistencia también pueden ayudar a nuestros mayores diabéticos, detectando cambios en sus niveles de azúcar en sangre y facilitando la prevención de posibles complicaciones de la diabetes.

No sustituyen al control humano

Aunque estos animales son una gran ayuda para poder gestionar de una manera muy sencilla nuestra diabetes, debemos saber que su control no sustituye al humano. Todos los diabéticos conocemos que uno de los aspectos más importantes es llevar un estilo de vida saludable. Una dieta sana y hacer deporte frecuentemente son muy beneficiosos para nosotros y si, además, nos cuidamos y controlamos, podemos llevar una vida perfectamente normal.

Los perros de asistencia para niños diabéticos y para la gestión de la diabetes en la tercera edad es una herramienta útil y efectiva, pero no es infalible ni suficiente por sí misma. El secreto de un buen control de la diabetes es que nosotros mismos, o las personas que nos cuidan entiendan y escuchen el día a día de la enfermedad.
Ahora, el autocontrol de la diabetes es mucho más fácil gracias a gluQUO, porque desde un smartphone se puede actualizar el diario de carbohidratos, registrar nuestras glucemias o contabilizar nuestra actividad física. Con todos estos datos podremos saber en todo momento el estado de nuestra diabetes y su evolución.

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