Un mal control de la diabetes puede afectar a nuestros riñones

Los diabéticos tipo 1, y todos en general, debemos tener mucho cuidado en la gestión de nuestra enfermedad, ya que un mal control de nuestra glucosa puede ocasionarnos muchas complicaciones como por ejemplo en los riñones, órganos a los que debemos prestar mucha atención por la función que desempeñan, limpiar la sangre. Si estos se dañan los desechos y líquidos los acumulamos en nuestro sistema circulatorio en vez de expulsarlos del organismo. Una dolencia conocida más comúnmente por nosotros como nefropatía diabética.

En concreto, este trastorno en nuestro organismo lo sufrimos una parte muy importante de los diabéticos. Entre el 35-45% de los pacientes tipo 1, podemos llegar a padecer nefropatía diabética, transcurridos 10 años después de detectarnos diabetes.

¿Qué favorece la aparición de la Nefropatía diabética?

La dolencia renal puede surgir por diferentes motivos, aunque una de las principales causas está relacionada con un mal control del azúcar durante un tiempo prolongado. Esta situación sucede cuando nuestros niveles de glucosa en sangre están por encima de los 180mg/dl y el riñón tiene que hacer un sobreesfuerzo en su trabajo habitual. Esta dolencia ocurre si no gestionamos correctamente nuestra diabetes: la glucosa y sus derivados alteran la pared de los riñones dejando pasar albúmina (proteína que se encuentra en la sangre) a la orina en cantidades superiores a lo normal.
Aunque el motivo anterior es, posiblemente, el más frecuente, existen otros factores que pueden ser desencadenantes de una nefropatía diabética. Esta dolencia renal nos puede venir provocada por otros factores, por una hipertensión arterial mal controlada o incluso por el tiempo de evolución de la diabetes. Cabe destacar que el 50% de los que somos diabéticos podemos llegar a desarrollar esta dolencia una vez transcurridos 20 años con la enfermedad. Así que si no quieres aumentar tus posibilidades de sufrir una complicación de la diabetes, lleva una buena gestión y un buen control de tu diabetes.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas de la nefropatía diabética no los sentimos hasta que la dolencia la tenemos en un estado muy avanzado. Por este motivo es muy recomendable que todos los que sufrimos de diabetes, nos sometamos a pruebas periódicas, como exámenes de orina o análisis de sangre, para que podamos detectar cualquier complicación cuanto antes.
La evolución de la dolencia renal se conoce mejor en aquellas personas que sufrimos diabetes tipo 1, pero a efectos prácticos es muy similar también en el tipo 2. La primera fase, denominada silente, produce alteraciones mínimas que no generan ninguna alteración o cambio en los análisis que nos realizamos.

Es en la segunda etapa donde empiezan a aparecer los primeros síntomas porque la albúmina aparece en la orina y la tensión arterial aumenta. Si en este punto la detectamos y tomamos las medidas adecuadas, podemos parar la evolución o retroceder a la etapa anterior.

Si no la conseguimos paralizar, escalaremos a la fase 3 donde los niveles de albúmina en la orina seguirán elevándose. En este punto, podemos trabajar en paralizar este crecimiento y así evitar una insuficiencia renal y trastornos más complicados.

La nefropatía diabética si no se consigue parar, puede desembocar en un fallo renal.

¿Se puede prevenir?

El proceso más fácil para poder prevenir una nefropatía diabética, sin contar con otros factores de riesgo, es llevar un control riguroso de nuestra diabetes y realizarnos las diferentes pruebas pertinentes para controlar los niveles de albúmina en la orina.

Además, también podemos aplicar otras medidas muy recomendables que nos ayudarán a prevenir o, por lo menos, retrasar la aparición de enfermedades renales. Destacan la elaboración de una dieta equilibrada, no fumar, reducir la ingesta de bebidas alcohólicas, controlar los lípidos (colesterol y triglicéridos) y evitar situaciones de sobrepeso. Además, es importante que hagamos deporte con frecuencia.

Es importantísimo llevar un control riguroso de nuestra diabetes. Con gluQUO puedes gestionar diariamente los registros de tu diabetes y así conocer perfectamente la evolución de la enfermedad. No esperes más y descárgate la aplicación.

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