Implicaciones de la obesidad en la diabetes

Tener una alimentación poco saludable y llevar una vida sedentaria son los principales motivos de la obesidad. Este trastorno puede ser el causante de muchas complicaciones, como, por ejemplo, la diabetes, especialmente la diabetes tipo 2. Asimismo, este estado patológico puede causar efectos negativos en el desarrollo de nuestra diabetes, desembocándonos en otras complicaciones más graves. Para que no tengas que preocuparte, te contamos todo lo que tienes que saber sobre las implicaciones de la obesidad en la diabetes. ¡Muy atento!

¿Por qué la obesidad puede ser la causante de la diabetes?

Como seguro que sabes, la diabetes viene motivada por diversos factores. Uno de ellos, y uno de los principales causantes de la diabetes mellitus tipo 2, es la obesidad. Cuando comemos, nuestro cuerpo transforma los alimentos en energía y, solamente, algunos, como son los que contienen hidratos de carbono, pasan al sistema sanguíneo. Es entonces cuando los azúcares viajan por el torrente sanguíneo en forma de glucosa hasta ser absorbidos por las células, gracias a la acción de la insulina fabricada por el páncreas.
Si una persona consume en exceso alimentos que contienen altas cantidades de azúcar, el órgano encargado de fabricar la insulina está constantemente trabajando. Su continuo funcionamiento acaba por agotar al páncreas y su actividad disminuye, lo que provoca que las cantidades de la hormona bajen, las células no puedan absorber la glucosa para transformarla en energía, y el azúcar se quede diluido en el torrente sanguíneo, lo que hace que los niveles de glucosa sean altos y las posibilidades de sufrir una hiperglucemia aumenten. Además, si los niveles de glucosa permanecen descontrolados durante un largo periodo de tiempo, puede ocurrir que las células de nuestro organismo se vuelvan resistentes a la acción de la insulina y que, incluso teniéndola, estas no sean capaces de utilizarla.

Cuando esta situación le ocurre a una persona, tiene altas posibilidades de que se le diagnostique diabetes mellitus tipo 2, ya que su organismo si que produce insulina, pero sus malos hábitos han conducido a que su páncreas produzca menos o que las células se vuelvan resistentes a su acción.

¿Cómo afecta la obesidad a la diabetes?

Al igual que la obesidad puede ser el desencadenante de la diabetes tipo 2, el exceso de peso puede influir muy negativamente en el desarrollo y evolución de la diabetes, si ya hemos sido diagnosticados. Llevar un estilo de vida sedentario y el exceso de grasas en las comidas son la combinación perfecta para sufrir obesidad. Un punto al que todo el mundo tiene que prestarle mucha atención, pero los que padecemos de diabetes, mucho más.

Las personas que sufrimos el descontrol de los niveles de glucosa en el organismo debemos llevar un control muy riguroso de la diabetes. Controlar las glucemias, llevar un conteo de los hidratos de carbono ingeridos en las comidas o practicar deporte, son algunos de los hábitos que nos acompañan en el día a día. Una mala gestión que hace que el exceso de azúcar en sangre acabe afectando, poco a poco, a los vasos sanguíneos, lesionando, con el paso del tiempo, las paredes de las arterias. Cuando se produce esta situación, el colesterol comienza a depositarse en los conductos y el proceso para sufrir arterioesclerosis, se acelera. Este trastorno hace que los vasos sanguíneos comiencen a estrecharse y el flujo de sangre disminuya considerablemente, y derive en otras complicaciones más graves.

En concreto, la arterioesclerosis es el primer eslabón de otras enfermedades. Si ingerimos alimentos con altos contenidos de azúcar, y no lo controlamos, estaremos aumentando las posibilidades de sufrir una angina de pecho, un infarto agudo de miocardio o una muerte cardiaca súbita, posibilidades que aumentan mucho más si esta problemática está acompañada de la obesidad.

¿Cómo prevenir la obesidad?

Antes de tener que combatir la obesidad, se puede evitar. Ya sabes, mejor prevenir que curar. En definitiva, hay dos áreas concretas y claras que nos ayudan a esquivar la obesidad: una dieta sana, variada y equilibrada y la práctica habitual de actividades deportivas, que eviten que llevemos una vida sedentaria.

Dieta equilibrada

A la hora de planificar una dieta, debemos tener en cuenta que tenemos que comer de todos los grupos alimenticios, en las cantidades adecuadas. Además, también tenemos que tener claro que, para llevar un menú saludable, las frutas y verduras tienen que ser una tónica general en nuestra alimentación diaria.

Cuando realicemos nuestra planificación debemos evitar, principalmente, las grasas, para que estas no se queden alojadas en nuestro organismo y no favorezcan la aparición de complicaciones graves. Además, tenemos que controlar la cantidad de hidratos de carbono que consumimos para no perjudicar al páncreas y a su producción de insulina.

Deporte

Es aconsejable que practiquemos actividades físicas con cierta frecuencia para evitar el sedentarismo y la aparición de la obesidad. Eso sí, controlando la cantidad de deporte beneficiosa, sin pasarnos, porque los excesos siempre son malos.

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