Detectar una enfermedad a tiempo puede evitar que se complique y tengamos que sufrir unas consecuencias mucho más graves. Como puedes presuponer, la diabetes no es menos, y conocer los síntomas de la enfermedad, nos ayudará a empezar a ponerle remedio y a controlarla, consiguiendo llevarla hasta otro estadio.
¿No sabes cuáles son los síntomas que pueden indicar que podemos estar padeciendo diabetes? No te preocupes, te los cuento para que puedas valorar si a ti te están ocurriendo y, si es así, visites al médico en el menor tiempo posible. ¡Atento!

¿En qué consiste la diabetes?

Antes de contaros porque se produce la diabetes, es necesario que empecemos la casa por los cimientos y os aclare en que consiste esta enfermedad. La diabetes es una enfermedad metabólica que no permite que las células existentes en nuestro organismo puedan absorber los hidratos de carbono existentes en los alimentos, para transformarlos en energía, por la falta o ineficacia de insulina, lo que provoca que las cantidades de glucosa aumenten. En el caso de las personas que somos tipo 1, la enfermedad viene motivada porque nuestro páncreas no funciona correctamente y no fabrica la hormona; en el caso de los tipo 2, su órgano no fabrica la cantidad necesaria de insulina o su cuerpo ha generado resistencia a esta.

¿Cómo puedo saber si tengo diabetes?

Una característica esencial de la diabetes es que es silenciosa. Los síntomas mostrados por la enfermedad no se aprecian a simple vista y, en la mayoría de los casos, se suelen pasar por alto, sin saber que son alertas de nuestro organismo avisándonos que la estamos padeciendo. Saber cuáles son es algo fundamental para empezar a ponerle remedio porque, si lo dejamos más tiempo, la enfermedad puede empeorar y derivarse en otras complicaciones mucho más graves.

Mucha hambre

Como las células de las personas diabéticas no son capaces de trasformar los hidratos de carbono en energía, nuestro cerebro envía continuamente señales para que ingiera comida, para poder realizar esta absorción y tener la fuerza suficiente para poder hacer todos los procesos del organismo. Como no es posible hacerlo, el cuerpo nunca se sacia y la sensación de hambre es continua.
Aunque la sensación de hambre es continua, se pierde peso constantemente.
Podrás pensar, si estoy comiendo todo el día, voy a engordar. Pues no; uno de los síntomas de la diabetes es la pérdida de peso excesiva. Ya sabes, si la báscula te está indicando constantemente una bajada de kilos, y no existe ninguna causa que la motive, debes acudir al médico para que realice las pruebas pertinentes y certifique, o no, si tus niveles de azúcar están descontrolados.

La necesidad de orinar es contante

Como la glucosa se queda diluida en el torrente sanguíneo, los riñones tienen que trabajar en exceso para poder filtrar, y eliminar, el azúcar que hay en la sangre. Al ocurrir esta situación, las ganas de acudir al baño son constantes y, en el caso de que ocurra por la noche, debes encender las alertas y consultarlo con tu médico de cabecera.

Constante sensación de sed

La frecuencia con la visitamos el baño hace que nuestro cuerpo esté perdiendo líquidos, acompañados por la glucosa, constantemente. Al ocurrir esta situación, la sensación de deshidratación es continua y necesitamos beber agua todo el rato.

El cansancio se apodera de nuestro cuerpo

Al no transformarse los hidratos de carbono en energía, por la falta o ineficacia de la insulina, nuestro organismo no tiene fuerza suficiente, lo que provoca una sensación de cansancio. Además, al estar nuestros riñones continuamente en funcionamiento, el cuerpo está continuamente activo y la sensación de fatiga es aún mayor.

Problemas en la visión

Otro de los síntomas de la diabetes está muy relacionado con la visión. Los altos niveles de azúcar, si no se controlan, acaban por afectar a la agudeza visual, ya que un edema cristalino hace que la visión se distorsione. Una problemática a la que hay que poner rápidamente remedio, si la glucosa permanece alta durante mucho tiempo, porque puede ocasionar otras complicaciones más graves, como una ceguera o un problema crónico en la visión.

Cambios en el humor

El descontrol de la glucosa en el organismo acaba por volver irritable a la persona que lo está sufriendo. Posiblemente, todos tengamos un día malo, pero si está situación se transforma en una constante, puede que algo vaya mal. La mejor manera para poner remedio a este síntoma de la diabetes es acudir a tu médico de cabecera y contarle tu problema.

La piel también se ve afectada

Otro de los síntomas más destacados de la diabetes tiene que ver con la piel. ¿Has observado que te haces una herida y pasa mucho tiempo hasta que cicatriza? Posiblemente, tengas que encender todas las alertas. El exceso de azúcar daña los vasos sanguíneos y, al estar afectados, la cura de las lesiones es más complicada y, si no se vigila, puede acabar en una úlcera.