Los pies son una parte fundamental de nuestro cuerpo, un mal cuidado de ellos puede causar, a la larga, numerosos problemas. Todo el mundo tiene que prestarles mucha atención, pero nosotros, los diabéticos, aún más.
Por ejemplo, para la gente unas ampollas en el talón desaparecen rápidamente, cualquier lesión en una persona con esta enfermedad puede empeorar y derivar en otras complicaciones mucho más graves. Un primer punto para cuidar nuestros pies es llevar un calzado adecuado.

¡Si no quieres sufrir problemas, muy atento con lo que te cuento hoy!

¿Por qué cuidar los pies?

Antes de centrarnos en los tipos de calzado, y sus cuidados, es conveniente saber, porque es necesario prestar atención a esta zona de nuestro cuerpo. Como sabes, los diabéticos tenemos que llevar un control muy estricto de nuestra enfermedad para conseguir que los niveles de glucosa en nuestro organismo estén regulados. Si esto no ocurre, el azúcar acaba afectando a nuestro organismo como, por ejemplo, el sistema nervioso o al circulatorio. Esta complicación, que recibe el nombre de neuropatía diabética, afecta a la sensibilidad y al flujo sanguíneo en las zonas periféricas de nuestro cuerpo, como pueden ser los pies y las manos.
El pie diabético, nombre que recibe esta problemática, provoca que cualquier herida que nos hagamos pueda convertirse en una úlcera, si no nos damos cuenta a tiempo.

¿Cómo debemos cuidarnos los pies?

Antes de llegar a estas consecuencias negativas, podemos poner remedio con 3 sencillos pasos.
Lo primero, aunque ya te lo imaginarás no está de más recordarlo, es gestionar adecuadamente nuestra diabetes de esta forma, tendremos los niveles de azúcar controlados y el exceso de glucosa en el torrente sanguíneo no afectará negativamente a los sistemas del organismo. En segundo lugar, hay que vigilar concienzudamente los pies para comprobar si existen ampollas, llagas, cortes o hinchazones; en caso de que haya, debes ponerlo en conocimiento de tu médico. Por último, otra manera de proteger a tus pies es utilizar un calzado adecuado, que no los dañe durante las actividades del día a día.

¿Por qué es necesario tener un zapato adecuado para diabéticos?

Durante nuestro día a día, los pies son la parte del cuerpo que más sufre, al estar activos constantemente y soportando todo el peso del esqueleto. Si no elegimos el calzado correcto, aumentamos las posibilidades de sufrir una neuropatía diabética. Una complicación que comienza con un leve hormigueo y que puede acabar en una eventual pérdida total de la sensibilidad de los pies, es decir, te puedes romper un dedo del pie o pasar por encima de un vidrio roto, sin sentir nada.
Además, este problema también influye a la hora de curar una herida, porque al tener una mala circulación las lesiones tardarán más tiempo en cicatrizar y sufrir los problemas que esto acarrea.
También, junto a estas dos amenazas, las deformidades en los pies, como, por ejemplo, los juanetes, pueden crear puntos de presión que den lugar al desarrollo de úlceras, dolencia que, si llega a ser incurable, posiblemente termine en una apuntación.

¿Cómo elegir los zapatos para diabéticos?

Todos los tipos de calzado no son iguales, ni todos influyen de la misma manera. Por este motivo, es necesario que sepamos muy bien que tipo de zapatos para diabéticos tenemos que elegir. Las principales recomendaciones son: que sean cómodos y confortables; calzados con un ancho especial y utilización de plantillas, para evitar las deformaciones; sin aberturas, para evitar posibles roces o cortes. Asimismo, debes prestar interés por los zapatos que estén fabricados con materiales suaves, delicados y de calidad; que sean transpirables, para evitar la sudoración excesiva; y, en caso de sufrir la dolencia del pie diabético, asegúrate que el zapato se ajusta adecuadamente a tu pie.
La mayoría de los especialistas recomiendan ir a comprar el calzado a última hora del día, cuando los pies están más hinchados, porque puede que compremos unos que luego nos aprieten demasiado.

Zapatos para diabéticos con prescripción.

En el caso de que ya tengas los pies dañados, con una mala circulación en esta zona o falta de sensibilidad, la probabilidad de tener úlceras o deformación aumenta considerablemente. Antes de que esto ocurra es necesario acudir rápidamente al especialista para que indique un tratamiento y aconseje que tipo de calzado hay que llevar.
Lo más seguro es que el podólogo recomiende unos zapatos de profundidad, estos cuentan con espacio vertical extra para soportar las presiones que se producen dentro del calzado y repartirlas por toda la planta del pie, ya que la mayoría de lesiones en esta zona están relacionadas con la fuerza que ejerce nuestro cuerpo sobre el calzado.
En los que cosos en los que el pie está gravemente deformado, y no puede amoldarse a cualquier tipo de calzado, es necesario acudir a un zapatero para que fabrique un modelo ajustado a la forma de la extremidad.